El partido y el frente único

El primer llamado a la unidad de los trabajadores del mundo en un frente único internacional lo hizo Carlos Marx con estas palabras: “Proletarios de todos los países, uníos”.

En el Perú, en 1924, en un Mensaje por el 1° de Mayo, J. C. Mariátegui esbozó el concepto y los lineamientos básicos del  Frente Único proletario haciendo un llamado a la unidad de los trabajadores del campo y la ciudad señalando que “El Frente Único es una acción concreta.., práctica, que las masas reclaman la unidad.., que todavía somos pocos para dividirnos… y que no perdamos el tiempo en excomuniones recíprocas ni en herirnos entre nosotros, sino en combatir el injusto orden social, sus instituciones, sus injusticias y sus crímenes”. Traza la política de Frente Único que más tarde lo haría suyo el Partido que fundara.

En efecto, en 1928, en la reunión donde se constituyó el PS del P —después Partido Comunista Peruano—  y se nombró como su secretario general a Mariátegui, se aprobó una moción de orden redactada por él y que en el punto 5 se acuerda : “ La organización sindical y el Partido Socialista aceptarán una táctica de frente único o alianza con organizaciones o grupos de la pequeña burguesía…”.

Desde entonces, para el PCP, la práctica del Frente Único es un principio, una política y un objetivo fundamental que rige su accionar ideológico, político y programático. Unir a la izquierda siempre fue una prioridad del Partido, porque está en su ADN y estamos convencidos y la experiencia lo confirma, que, cuando la izquierda se une, somos una real alternativa de gobierno y poder, capaces de derrotar a los enemigos del progreso de nuestros pueblos. Allí está el ejemplo aleccionador de Izquierda Unida, frente político formado en el 80 y con el que en las elecciones municipales de 1983 se eligió a Alfonso Barrantes como alcalde de Lima y en 1985 pasamos a la segunda vuelta electoral para disputar la presidencia de la República contra Alan García del Apra. Luego, con la reunificación de la izquierda en el Frente Amplio para las elecciones presidenciales de 2016, obtuvimos el tercer lugar a escasos dos puntos para alcanzar la segunda vuelta electoral.

El frente único es un instrumento para unir y acumular fuerzas, potenciarlas, ganar el gobierno y transformar el país. Se desarrolla en función a una determinada realidad política, económica y social concreta.

El XV Congreso del PCP aprobó dos tareas centrales: 1) Organizar el referente político electoral del Partido, es decir, Unidad Patriótica, que se suspendió por la incidencia de la pandemia, y 2) Unir a la izquierda; y en la línea del pensamiento de Mariátegui, propugnamos la unidad más amplia de las fuerzas                                                                                                        democráticas, progresistas, nacionalistas, izquierdistas y comunistas en un solo frente político electoral, un programa básico y un solo candidato o candidata. En esa dirección, el 2017 impulsamos y contribuimos, con otros partidos, a la formación de Juntos por el Perú como un frente político unitario de la izquierda y el progresismo conformado por el Partido Humanista que cedió su inscripción electoral para ello, el Partido Comunista Peruano, el Partido Comunista del Perú – Patria Roja, Fuerza Social, Fuerza Ciudadana y Voz Socialista. Posteriormente, se retiraron Fuerza Social y Fuerza Ciudadana y un sector del Partido Humanista representado por el c. Yehude Simon. Desde su fundación, Juntos por el Perú mantiene una política de puertas abiertas a la unidad con otros partidos de izquierda, lo que le ha permitido actualmente convertirse en un polo unitario y suscribir acuerdos políticos con Nuevo Perú, liderado por la c. Verónika Mendoza, los etnonacionalistas y Venceremos Perú, por lo que, para encarar las próximas elecciones, debemos avanzar hacia una unidad mayor con otros partidos de izquierda y progresistas como Frente Amplio y la Alianza Nueva Constitución.

El actual periodo político electoral se desarrolla en un contexto de crisis estructural terminal del sistema capitalista mundial y su modelo neoliberal y de expansión, disminución y rebrote de la mortal pandemia que, además de causar millones de contagiados, un millón de muertes y quebrar la salud y economía de los países capitalistas más poderosos, acelerando con ello su crisis, ha mostrado a la humanidad el carácter perverso, codicioso, individualista, injusto, antidemocrático, inhumano y genocida del capitalismo mundial representado por EE.UU., que, ante la pérdida de su hegemonía política, económica, militar y tecnológica en el planeta y para preservar el sistema de dominación capitalista y sus privilegios, aplica políticas agresivas de sanciones económicas y de confrontación militar con los países que no se someten a sus dictados imperiales y militariza el espacio, poniendo en peligro la existencia del ser humano y del planeta.

En el Perú, la situación no es distinta, es aún peor, porque su condición de país subdesarrollado, dominado y dependiente de EE.UU. principalmente, su economía de carácter primario exportador y extractivista y el fracaso de la lucha contra el COVID, hacen que los efectos de la pandemia y de la crisis sanitaria, económica y social originada por la crisis capitalista sean mucho más letales y contagiosos, causando miles de muertes, millones de desempleados, el aumento de la pobreza, de la informalidad y de la delincuencia común, mientras los corruptos, aprovechando la pandemia, nos siguen robando con la complicidad del actual Gobierno.

Como vemos, la actual situación del país es sumamente difícil y compleja. Por un lado, están las fuerzas autoritarias, corruptas y delincuenciales de la derecha económica y política organizadas en la CONFIEP que, amparados en la espuria Constitución fujimorista, aplicaron políticas neoliberales privatizadoras, antilaborales y entreguistas que han causado la actual catástrofe sanitaria, económica, política, moral y ambiental, y, por otro lado, están las fuerzas políticas y sociales progresistas y de izquierda, como el PCP, Juntos por el Perú, Nuevo Perú, la CGTP, la ANP y otras que luchamos en defensa de los derechos laborales fundamentales de los trabajadores y el pueblo. Somos conscientes de que en el Perú el virus de la corrupción causa más muertes y sufrimiento que el COVID y que para erradicarlo debemos redactar una nueva Constitución y refundar el Perú sobre nuevas bases éticas, morales, económicas y políticas.

Esta lucha expresa la contradicción insalvable e irreconciliable del periodo entre derecha e izquierda, ricos y pobres, explotadores y explotados, atraso y progreso, corrupción y honradez, autoritarismo y democracia, es decir, entre CONTINUISMO O CAMBIO. Esta contradicción se resolverá en las elecciones de 2021.

En ese sentido, EE.UU. aún mantiene una posición de dominio económico, político y militar en América Latina y para resguardar esa hegemonía utilizará cualquier medio lícito o ilícito para impedir el ascenso de gobiernos progresistas o de izquierda contrarios al sistema de dominación capitalista.

La izquierda debe tener en cuenta este hecho. Estas elecciones tienen una connotación especial y particular, pues en ellas se deciden la continuidad o cambio del modelo neoliberal. Y EE.UU. hará lo que sea para que no se afecten sus intereses y la continuidad del modelo, pero si peligrara la vigencia de ellos, no dudará en calumniarnos, desprestigiarnos y reprimirnos acusándonos de subversivos y terroristas y orquestar un fraude electoral. Estamos advertidos. Los que no entienden el momento crucial y de definiciones políticas que vive el país y se niegan a la unidad, se ponen del lado de los verdugos y explotadores del pueblo.

Sabemos por experiencia propia que, el camino de la unidad no es fácil, es una tarea difícil y compleja, pero no imposible, porque en la izquierda es más lo que nos une que lo que nos separa y son más las coincidencias que las diferencias y que, para concretar la unidad solo se necesitan, primero, voluntad política unitaria; segundo, un Programa mínimo que sintetice las demandas y aspiraciones más sentidas de los ciudadanos, y, tercero, una candidata o candidato que en su personalidad, discurso, propuesta y postura política encarne el sentimiento unitario y las demandas de cambio de la población.

Miles de compatriotas empobrecidos, desempleados, adeudados y enfermos exigen a la izquierda ser responsable, madura y consecuente con su prédica, cual es la UNIDAD, para derrotar política, social y electoralmente a las fuerzas neoliberales y pro imperialistas, reconstruir y recuperar el Perú para los peruanos y no ser nunca más inquilinos en nuestro propio país y no vivir y morir en pobreza teniendo tanta riqueza.

Si acatamos el mandato unitario de los trabajadores y el pueblo uniéndonos en un solo puño, una sola voz, un solo pensamiento, un solo sentimiento, y una sola acción, captaremos la atención e interés de las grandes mayorías, recuperaremos su confianza y su respaldo electoral, y seremos una real alternativa de gobierno y de poder capaz de derrotar a la derecha política y empresarial  corrupta, explotadora y apátrida dirigida por la CONFIEP y el imperialismo y abrir paso a la instauración de un gobierno patriótico, democrático y popular EFICIENTE y HONRADO que ejecute un Programa y Plan de Gobierno que atienda las necesidades más urgentes e inmediatas de la población y a la vez implementar el cambio de la Constitución Política en el marco de un proceso de refundación de la República sobre nuevas bases éticas, morales, económicas, políticas, sociales y ambientales orientado a construir un nuevo sistema socioeconómico distinto, mejor y superior al sistema capitalista. Ese sistema es el Socialismo y, como dijo el Amauta, será “sin calco ni copia, sino creación heroica” del pueblo peruano, con el respaldo de la organización y movilización popular.

Finalmente, señalar que la lucha electoral es también lucha política y ella es parte de la lucha revolucionaria que se da en el marco de una intensa batalla ideológica, política y programática que debe ir acompañada de la lucha social y reivindicativa de los trabajadores y el pueblo y que en esta etapa luchamos por más democracia participativa, más libertades políticas, más soberanía e independencia y más beneficios para el pueblo y para conquistar el gobierno y el poder y transformar el Perú.

 

Huánuco, 29 de setiembre de 2020

 

Por: César G. Martell Barrueta
Responsable de la Comisión Nacional de Frente Único del PCP