Solidaridad con Héctor Béjar

Héctor Béjar, tal vez el mejor ministro de Relaciones Exteriores después de Raúl Porras Barrenechea, ha sido víctima de una campaña de demolición de la Marina y la derecha peruana, con vínculos en el Congreso de la República, que culminó con el pedido de renuncia que le hiciera el presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido.

Béjar, fundador y exdirector de Unidad, marcó la línea política internacional en su mensaje de asunción como ministro, con el impulso de UNASUR y CELAC, entre otros proyectos que se contraponían con la política de sujeción de Washington, y posteriormente, con el anunciado retiro del Perú del Grupo de Lima. En la práctica, había delineado como política que el Perú y América latina ya no sería más el patio trasero del imperio estadounidense.

Este sería el verdadero sentido de la campaña contra Béjar, donde se tomó como una excusa, entre otras, sus declaraciones sobre la Marina, siendo el congresista y militar en retiro Jorge Montoya quien terminara liderando esta campaña, el mismo que planteó la antidemocrática idea de impulsar leyes para que “partidos comunistas” no participen en elecciones. La derecha acaba de ganar una batalla.

Lamentamos que el Gobierno haya cedido a las presiones de la derecha, sobre todo cuando Héctor Béjar, como sociólogo y ciudadano, se ha remitido a la historia. En el libro “La acción institucional de la Marina de Guerra del Perú”, editado con auspicio de la Marina, y presentado por Béjar en un medio de comunicación, figura el capítulo 11, el atentado contra el vicealmirante Guillermo Faura Gate: su “casa fue prácticamente volada la mitad con el peligro de que toda su familia, esposa y sus hijos sean víctimas de este atentado terrorista”, recuerda Béjar: “Soy simplemente fiel a la historia… Yo no estoy de acuerdo que con que determinada gente que tiene comportamientos delictivos se refugie en las instituciones”.

El recuento de las acciones delictivas de militares entre 1974 y 1975 sería este: atentado contra las embajadas de la Unión Soviética y Cuba en el Perú; hundimiento de un barco pesquero cubano en la costa peruana; atentado con bombas contra otro barco pesquero soviético; disparos contra un auto donde viajaban los generales Edgardo Mercado Jarrín, Javier Tantaleán Panini y Guillermo Arbulú Galliani; atentado con bombas en Sears (renombrada como Saga); bombas en el parque de Miraflores, entre otros.

Sobre Héctor Béjar se han propalado diversas mentiras. Él se defiende así sobre su captura por actos de sedición: “Fui enjuiciado por un Consejo de Guerra. Sobre mí los militares hicieron una investigación que duró cinco años. Al cabo de entonces, se estableció que no tenía nada que ver con ninguna muerte”. Quienes firmaron su amnistía fueron el general Francisco Morales Bermúdez, Luis Ernesto Vargas Caballero y Armando Artola Azcárate. “Yo jamás he asesinado a nadie y lo puedo demostrar. Eso ha sido investigado mil veces durante cinco años”, dice Béjar.

Desde esta trinchera mostramos nuestra solidaridad con Héctor Béjar, el mejor cuadro que el gabinete Bellido acaba de perder.

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