A TOMAR LAS CALLES

Por: Gerónimo Lopez, secretario General CGTP.

Las calles se manifestaron nuevamente. Bajo la consigna “Que se vayan todos”, miles de ciudadanos y trabajadores se movilizaron en rechazo a la corrupción en las altas esferas del Estado, especialmente en el Congreso de la República; también se hizo sentir nuestro rechazo hacia la política antilaboral que cierne sobre los trabajadores y donde el Poder Ejecutivo tiene mucha responsabilidad al negar derechos fundamentales como el acceso a la negociación colectiva a los trabajadores del Estado o las normas emitidas para la privatización de Sedapal (D.S. 214-2019-EF), entre otras empresas públicas.

El Estado se encuentra en emergencia. El rechazo de la ciudadanía a sus tradicionales representantes es una evidencia ineludible, tan evidente como su sometimiento a los intereses del gran empresariado que busca a través del parlamento perpetuar la legislación de explotación laboral como la existente Ley de Promoción de Exportaciones No Tradicionales y el régimen agrario. Sin embargo, no es el único redil desde donde se busca la flexibilización de las relaciones sociolaborales en el Perú, también se hace desde el Poder Ejecutivo que hoy preside Martín Vizcarra con su llamada Política Nacional de Competitividad y Productividad (D.S. 345-2018-EF y D.S. 237-2019-EF), cuyo plan esboza serias amenazas a los derechos laborales pretendiendo crear nuevos regímenes especiales con derechos recortados.

La política flexibilizadora del trabajo no es el único sesgo que se aprecia en las acciones de ambos poderes del Estado, también lo es la continuidad de la política privatista iniciada desde el régimen dictatorial fujimontesinista que tiene a sus principales representantes en el parlamento, a sus obsecuentes defensores en el Ministerio de Economía y Finanzas, así como a sus fundadores en la cárcel pagando por sus delitos.

La calle se está calentando. La movilización última rebasó por mucho los designios de los operadores de la CONFIEP en el Gobierno y el parlamento. Miles se volcaron a las calles en todo el país rechazando las políticas corruptas y de explotación que emanan de una institución empresarial vinculada a los sobornos y corrupción de Odebrecht y el Club de la Construcción. Como en los tiempos por la recuperación de la democracia, allá en la época de la dictadura fujimorista, los trabajadores junto al pueblo nos unimos nuevamente por la recuperación de nuestro país que está secuestrado por la mafia fujiaprista.

Sin titubeos y con el compromiso unitario, sostenemos “Que se vayan todos, los corruptos y explotadores”, nuevas elecciones generales, nuevas autoridades y un nuevo contrato social (nueva Constitución política) que respete los derechos fundamentales de cada ciudadano y el medio ambiente, y que ponga a delante el ser humano antes que el capital.

Deja un comentario