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| 31/Dec/1969

Impedir la instalación del narcoestado ante el retorno  de la mafia fujimontesinista

Roberto De la Cruz Huamán | 15/May/2016 10:09:26 AM

 El 05 de junio los peruanos decidiremos el destino de nuestra patria. Elegimos defender la democracia, y  la larga lucha por un país con equidad, justicia social, afirmando nuestra dignidad y soberanía de los recursos naturales, o se impone la instauración de un narco estado, donde se imponga la perpetuación de la corrupción generalizada de las principales instituciones públicas del país en poder del clan familiar del fujimorismo y se reinicie las épocas negras de asesinatos de los dirigentes de los trabajadores y del pueblo.

Preparando el camino  de la instauración del narcoestado por parte del fujimorismo, ahora en plena campaña electoral sin ningún escrúpulo firman compromisos con bandas delincuenciales de seudos sindicatos dirigido por los Dolmos y otros, quienes han propiciado la muerte de 15 dirigentes sindicales de la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú. Establecen alianza con los  destructores del medio ambiente, con  “terroristas verdes” y se unen con investigados por la justicia por lavado de activos y narcotráfico, con el único objetivo de ganar votos. Keiko ha demostrado que No tiene escrúpulos, para ella la decencia no existe. Un probable triunfo de Keiko sería más peligroso para el país porque ahora está asociada al narcotráfico.

Para lograr este escenario trabajaron durante 25 años debilitando el Estado y lo sometieron al poder de las transnacionales para promover la economía informal e institucionalizar la corrupción y la impunidad. Aprobaron  leyes desde el Congreso de la República para favorecer la evasión tributaria, la exoneración y reducción de los impuestos para engordar a un puñado de la casta oligárquica en contra del desarrollo del país, se opusieron tenazmente a la aprobación de la imprescriptibilidad del delito y la dación de la unidad de inteligencia financiera como instrumento de lucha contra la corrupción. Actualmente somos el país más inseguro de la región, cuyo origen es el narcotráfico y la impunidad, pero además tenemos una economía menos industrial, menos agrícola, más productora de servicios de baja productividad, y una permanente reducción de la tasa de acumulación per cápita, lo que no  permite la creación de trabajo con derechos para reducir la pobreza, el subempleo y la informalidad.

Para Los fujimoristas los sindicatos y las organizaciones populares son un obstáculo, por eso  desprecian a los sindicatos clasistas y a las organizaciones populares autónomas, ellos son autores de la informalidad y precarización del trabajo. Son los implementadores de la reforma laboral más radical en la región según la OIT. Destruyeron  el papel del Estado como organismo regulador de los derechos de los trabajadores. Son los defensores de las empresas tercerizadas que esclavizan a los trabajadores, e impiden que ejerzan sus derechos.
Con el fujimorismo el trabajo dejó de  ser el principal medio individual y colectivo de superar la pobreza, ellos crearon la mano de obra barata. Al fujimorismo no le interesa que exista una entidad regulatoria en el trabajo. Por eso asesinaron a Pedro Huilca Secretario General de la CGTP.

Los hechos demuestran que no han cambiado nada. Keiko acabaría con la débil democracia y nos llevaría a un gobierno totalitario, con el control del Ejecutivo y el Legislativo arrasaría con el sistema judicial para impedir que se investigue y borrar las evidencias que incriminan a sus socios. Esa tendencia se demuestra ahora con el despliegue de fujitroles, fujicomandos, psicosociales de asesinatos de estudiantes, creando el caldo de cultivo para aparecer como la salvadora ante el crimen, “no nos temblará la mano”, “nosotros sí sabemos dar seguridad” sostienen, pero ello sólo es una manipulación para engañar a los electores y con ello tendría el aval de legitimarse en las ánforas.

Ante ello, es imprescindible la unidad en la acción de todos los hombres y mujeres de nuestra patria para impedir el retorno de la mafia fujimontesinista al gobierno y desarrollar diversas acciones de lucha, en ese camino, respaldamos la Marcha Nacional del 31 de mayo como instrumento de lucha para la resistencia y defensa de los derechos de los trabajadores y el pueblo.

 

 

 

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