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Alerta contra la “reforma laboral” que prepara el gobierno

Carlos Mejía A. | 13/Apr/2017 09:07:04 PM

Mientras el país oscila entre el estupor por las denuncias de corrupción y la angustia ante los desastres naturales y la falta de previsión; el Ministro de Trabajo ha anunciado que se viene preparando una "reforma laboral" que será presentada el 28 de julio por el presidente Kuczynski.

Lo que no dice es que la propuesta del gobierno se basa a su vez, en la propuesta de los empresarios de la CONFIEP. En lo fundamental buscan establecer tres regímenes laborales: uno general, otro para PYMES y otro para promover las exportaciones. Asimismo se proponen revisar el tema de pensiones y dictar una ley para el empleo juvenil. 

En primer lugar, la propuesta de los regímenes diferenciados continua con la lógica de reducir derechos a los trabajadores y obligaciones a los empresarios como un mecanismo para fomentar el empleo. 

Ya hay bastante evidencia empírica, es decir, datos recopilados de la realidad, que demuestran que no hay una relación directa ni importante entre reducir derechos y crecimiento del empleo. Cuando reduces derechos a los trabajadores, lo que ocurre es que simplemente aumentan las ganancias de los empresarios. Pero no necesariamente, esas ganancias se convierten en más empleo ni consumo interno.

En segundo lugar, con esta propuesta, los regímenes que se establecieron como estrategias puntuales y temporales ahora son los pilares de las relaciones laborales. Cuando se discutía hace un par de décadas la promoción de las PYMES, se entendía que la economía de un país no puede sostener en base a pequeñas empresas. Que era necesario una política de estado para construir redes, clusters, zonas especiales entre otras medidas que buscaban desarrollar las PYMES para que no se queden precisamente como PYMES sino sean empresas grandes y formales.

Ahora, eso ha cambiado y el pensamiento político de la derecha asume que las PYMES son una estrategia más de organización del capital y la producción. ¿Cómo así? Muy sencillo. Una empresa grande con 1000 trabajadores se fracciona en 10 empresas de 100 trabajadores. Las nuevas empresas son PYMES y acceden al nuevo régimen laboral donde los trabajadores y trabajadoras tienen menos derechos y les será mucho más difícil ejercer sus libertades sindicales. 

Al establecer el régimen laboral de PYMES asi como el de promoción de exportaciones, el gobierno pretende convertir situaciones transitorias en permanentes.

En tercer lugar, el régimen denominado general, no será "general" pues cada vez va a agrupar a menos trabajadores. los más jóvenes estarán bajo la nueva Ley de empleo juvenil (con menos derechos) y los mayores serán invitados a jubilarse. 

Una de las más importantes conquistas de los trabajadores ha sido generalizar los derechos laborales. Eliminar los privilegios de grupos particulares organizándose en grandes sindicatos de rama y negociando colectivamente los contratos laborales. De esta manera, se lograba articular la solidaridad que permitía que los trabajadores más fuertes apoyen los reclamos de los más débiles. 

En esa línea, el actual gobierno ha presentado al Congreso un proyecto de Ley de Empleo Juvenil que busca "promover el empleo juvenil". El citado proyecto lo único que hace es subsidiar el aporte del empresario a ESSALUD que es el 9% de la remuneración. Es decir, los empresarios que contraten jóvenes se ahorraran ese monto. Los jóvenes no recibirán ni un sol más y el estado no los subsidia pues ellos si seguirán aportando el 13% a ESSALUD. 

Todos los estudios sobre empleo juvenil en el país señalan que los principales problemas son la informalidad del empleo juvenil y por ende bajas remuneraciones y malas condiciones de trabajo. En esta línea también tenemos el tema de la productividad. Efectivamente, como los jóvenes son generalmente poco calificados su productividad suele ser baja. Es cierto que esto tiene relación también con la informalidad. 

Entonces, en el mercado laboral juvenil hay una muy importante cantidad de jóvenes que por carecer de estudios técnicos e incluso secundarios, se ven obligados a laborar sin contrato de trabajo, por lo que ganan por debajo del sueldo mínimo y sin seguridad social, ni los demás derechos. En este escenario, la medida del gobierno no tendrá ningún efecto. 

Diversos estudios también señalan que el primer empleo influye y casi determina los circuitos laborales por dónde se va a desarrollar el o la joven. Por esto es vital discutir el tema de la formación secundaria y especialmente de la formación técnico profesional.

Una ley de empleo juvenil debería tener el acento en la parte de capacitación y formación. A la vez, como se trata de jóvenes de sectores pobres económicamente, debería definirse que sea el Estado y los empresarios quienes asuman los costos de dicha formación y capacitación.

Asimismo, debe legislarse con claridad el tema de la capacitación en el centro laboral. En general, los datos existentes señalan que las empresas capacitan poco a sus trabajadores y cuando lo hacen es fuera del horario de trabajo y el costo lo asume el trabajador. Mal, pues. La capacitación debe ser dentro del horario de trabajo y el costo lo debe asumir el empresario, el estado y el trabajador. 

Finalmente, si el problema principal son los cientos de miles de jóvenes que laboran sin contrato, sin derechos, con salarios por debajo del Mínimo Legal, lo que se requiere es un Estado que fiscalice realmente. Pero el actual gobierno ya declaró en repetidas oportunidades que no tiene como prioridad fiscalizar a las empresas. A las MYPES porque son muy pequeñas y a las grandes, pues porque son grandes. Tenemos pues, un gobierno de empresarios que utiliza bufones en el MTPE. 

En conclusión, la reforma laboral del gobierno y los empresarios busca regresar a un mercado laboral segmentado por criterios arbitrarios basados en el poder empresarial. Se trata de dividir y separar a los trabajadores, pero no para reconocer los méritos o la capacitación de los mejores, sino para impedir la acción colectiva de la clase trabajadora. 

Al establecer un sistema de relaciones laborales diferenciado, con distintos derechos, condiciones y remuneraciones lo que estamos haciendo es retroceder en democracia y desarrollo. El Ministerio de Trabajo debería llamarse "Ministerio del Trabajo y Promoción del Empleo Precario" pues eso es lo que mejor hace. 

 

 

 

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